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viernes, 9 de septiembre de 2022

Muerte HM Reina Isabel II


No he podido evitar estos días del fallecimiento de HM la Reina Isabel II tener muy presente el sentimiento que tendría mi esposa ante este hecho histórico. 

Con toda seguridad lo habría querido seguir de forma ininterrumpida a través de la BBC, como yo acabé haciendo también.

Mi esposa tenía una fascinación absoluta por la Familia Real Británica. Una fascinación que iba más allá de los meros cotilleos de peluquería y que estaba basada en unas realidades terriblemente dolorosas para ella

Su madre, Clara Fandiño había sido durante años una madre maltratadora y muy cruel, a causa de su dependencia con el alcohol. La golpeaba a diario y no dejaba de hacerlo hasta lograr que sangrase por los oídos. La magnitud de esa spalizas fue tal, que incluso la oncóloga no descartó que le causasen lesiones a largo plazo en el cerebro que desembocasen en el cáncer detectado en 2014.

Su padre había sido un padre ausente la mayor parte del tiempo y que finalmente murió de forma prematura dejándola a merced de su madre.

Sus hermanos como ella misma me dijo, nunca llegaron a quererla realmente. Recuerdo que en sus numerosos viajes  a Colombia en la parte final de su vida siempre deseaba mendigar su amor y su consideración, y en caso de varios de esos hermanos, como Pablo o Luz Angela se negaron a dirigirle la palabra durante su enfermedad, o por no hablar de la hermana Clemencia, que no quería verla "para que no le contagiase elcáncer". Una estupidez de muy grueso calibre que se comenta sola. Ninguno de esos hermanos reconoció jamás la influencia del alcohol en la conducta de su madre, a la que sólo después de muerta, no antes, veneran como a una santa. Los colombianos decentes se sobre entiende no pueden tener familiares con "vicios de pobre" como el alcoholismo

Sus hijos objetivamente la odiaron desde su separación de su primer marido, el moralmente inane Jorge Durán Restrepo a finales de los 80. Esa separación causó que se acabase la vida cómoda y regalada que papá les proporcionaba. La hija ya había dado muestras claras de un odio atroz por su madre desde los ocho años, fecha de las últimas muestras de afecto que le dedicó a Susana,  que ella recordaba con tristeza con posibles indicios de psicopatía  . Su fuga a Colombia para ser ocultada por sus tíos, tías y abuela de su madre , de la que ella jamás se disculpó con su madre por todo el dolor que había causado condicionó definitivamente la vida de su familia y probablemente aceleró obvios problemas emocionales de su hijo, que la estafó más de una vez y que fracasó en todo lo que emprendió en su vida, como su hermana, cuyo fracaso en la política ha sido su calamidad profesional final. (Causada, y me enorgullezco decirlo por mis reiteradas denuncias en su contra, entre otras cosas por tener una sociedad en Panamá para estafar al fisco)

Este panorama dantesco es el que explica esa fascinación por la Familia Real, de la que conocía todos sus detalles presentes y pasados con meticulosidad casi surrealista. En más de una ocasión por ejemplo le escuché referirse al Duque de Edimburgo no como tal, sino como Su Alteza Real (HRH) Duque de Edimburgo. Parecerá una tontería pero era así. Por eso creo que ella habría encajado a la perfección en un mundo como el de la nobleza británica, y con que facilidad habría asimilado todos sus códigos y simbolismos. De eso estoy tan seguro como que sus hijos habrían encajado a la perfección en cualquiera de las cárceles de Su Majestad, en especial a las reservadas para criminales dementes

Además , no olvido que ella era bilingue impecable en inglés. Y  fue gracias a sus compañeras (?) de Marymount.

Como me contó, cuando llegó a este internado católico, elitista - y rebosante de hipocresía clasista- ,esas supuestas amigas que llegaron a dedicarle misas (???) en su recuerdo, la trataron de forma permanente con absoluto desprecio. Para ellas era alguien de una clase inferior y que por tanto no merecía la consderación de las "señoras" de la presunta clase alta colombiana.  Una de ellas por ejemplo, era Itala Pedrazzini, su primera compañera de cuarto en el internado. El bullying al que la sometió fue tan cruel que incluso llegó a considerar seriamente la posibilidad de suicidarse. Me pareció inaudita su desfachatez en la misa en Barranquilla en agosto 2020, simulando lamentar su muerte. Posiblemente la hipocresía colombiana funciona así

Toda esta situación, tal y como me lo contó, fue contemplada por una de las monjas de aquel internado, llamada Sister Johanna, que le pidió que fuera de horas de clase estuviera con ella, para hablar siempre en inglés. Así, logró evitar esos malos tratos y desprecios de sus pseudo amigas (ja ja ja) y acabar convirtiéndose en inglesa bilingue. Ojalá hubiese sido por causas más decentes que la mala fe de unas compañeras de clase que siguieron en su vida únicamente por un motivo, tal y como ella me dijo y dejó por escrito, y era para lograr algún tipo de respeto por parte de sus hijos y alguna posibilidad profesional que compensase sus sucesivos fracasos en todos los campos que habian realizado  Esto fue así hasta el final de sus días


 Las fotos son del 14/8/17 cuando visitamos en Londres de manera bastante apretada, Kensington, Westminster y finalmente Buckingham. Lamentablemente fue tan apretado el horario que fue imposible realizar una visita que yo estaba seguro que le habría gustado especialmente que era un añadido final de la visita a Buckingham, y que consistía en algo aparentemente tan banal y sencillo como tomar una taza  de té en palacio. Aún lamento que no hubiese sido posible y lamento que por la maldad de sus hijos ya no lo será. Ojalá la vida les devuelva todo el mal que ambos seres malignos han causado



domingo, 14 de agosto de 2022

Sofia Freud


Como ya he dicho en otros post, Susana tenía una veneración absoluta hacia la figura de Sigmund Freud y el psicoanálisis. En su cumpleaños 60, 61 y 62 le ofrecí pasarlos en su Viena natal, visitando su casa museo y en Londres, donde pasó sus últimos meses de vida.

Lo que nunca me imaginé es que yo llegaría a tener con el fundador del psicoanálisis más de un insólito punto en común.

Freud tenía tres  hijos  y tres hijas, pero posiblemente la que era la niña de sus ojos, era Sophie, posiblemente más que Anna, la hija que siempre se desvivió por su padre, a quien acompañó a su exilio a Londres,  a quien cuidó hasta su muerte. Sophie, nacida el 12 de abril -como yo- de 1893, era la más abierta y hermosa de sus hermanas y quizá la que tuvo una relación emocional con su padre más equilibrada.

En 1912 se casó con Max Halberstadt, un fotógrafo judío de Hamburgo con el que tuvo dos hijos, Ernst y Heinz

En 1920, embarazada de su tercer hijo, Sophie sufre una inesperada infección a causa de la gripe española, la pandemia que asolaba el continente y acabó muriendo de manera repentina

Max, su esposo quedó devastado, hasta el punto que abandonó el continente marchándose a Sudáfrica, donde murió en 1940

Cuando Sigmund Freud supo de la enfermedad de su hija quiso hacer todo lo que estuviera en su mano para estar con ella en sus últimos momentos. El desastroso estado de las conexiones ferroviarias de la época hizo imposible su deseo de reunirse con Sophie y súbitamente le comunicaron que ella ya había fallecido y que incluso sus honras fúnebres ya se habían realizado, sin él.

Escribió:

"Aunque estuvimos preocupados durante un par de días, manteníamos la esperanza, pero juzgar desde la distancia es muy difícil. Y esta distancia debía seguir siendo distancia, no pudimos partir inmediatamente, como habíamos previsto después de las primeras noticias alarmantes, porque no había ningún tren, ni siquiera para una situación de emergencia. La evidente brutalidad de nuestros tiempos pesa sobre nosotros. Mañana la cremarán"

En plenos esfuerzos para lograr reunirse con su hija agonizante, un lacónico telegrama le reveló que ese esfuerzo ya era inútil

Freud escribió ese día

“Esta tarde nos dieron la noticia de que la neumonía por el virus de la influenza nos arrebató a nuestra dulce Sophie en Hamburgo. Nos la arrebató a pesar de que tenía una salud radiante y una vida plena y activa como buena madre y amante esposa, todo en cuestión de cuatro o cinco días, como si nunca hubiera existido”.


De hecho, fue exactamente lo mismo que me ocurrió a mi, cuando el 29 de agosto de 2019, intenté trasladarme a Bogotá para estar con mi esposa en sus últimos días de vida, y su familia, por un odio confesado y finalmente por fin  reconocido ese día, me advirtió que habían maquinado una denuncia para encarcelarme, y que si fallaba "tenían guardias armados con órdenes de pararme como fuese" e impedirlo, pagados por mi hijastra, Maria Carolina Durán , un gesto de una maldad tan ruin como mezquina, para mi más que imperdonable

Sobre esto Freud escribió

La imposibilidad de despedirse genera una gran angustia que a largo plazo puede terminar generando sentimientos de culpa . Empezamos a buscar nuestra responsabilidad por lo ocurrido en un intento de dar sentido a una muerte repentina que nos cuesta encajar y entender mientras el mundo a nuestro alrededor nos resulta cada vez más confuso, caótico y ajeno.

Sigmund Freud,ante ese golpe inesperado para él, tuvo que reformular completamente todas sus teorías sobre el duelo, la importancia del ritual funerario y de poder estar con la persona amada en el doloroso tránsito final de su vida terrena
 

Escribió

"El ritual funerario cumple funciones psicológicas muy importantes. Nos ayuda a tomar conciencia de nuestra pérdida para comenzar a elaborar el luto. También nos permite recibir el cariño y apoyo de otras personas para confirmarnos que, aunque hemos perdido a alguien, todavía tenemos a otros a nuestro lado. Y por último, suple esa necesidad tan profunda de saber que el cuerpo de la persona que queremos ha sido tratado y despedido con dignidad. Cuando nos arrebatan tanto a la persona como al ritual de despedida experimentamos una pérdida doble. Un dolor doble. Y una rabia doble."


Doy fe que esta rabia doble es así. A mí me ocurrió exactamene lo mismo. Arrebatada por la maldad de dos hijos perversos a quienes la muerte de Susana les era útil, en un caso para ocultar un fraude económico cometido a su costa, en el caso de él,  y en el de la "Secretaria" Durán, para que la vida de una madre de la que se había desentendido durante toda su enfermedad no le supusiera un daño que entorpeciese su  indigna carrera política  y entorpeciese su ilimitada codicia . Y porque no decirlo, de una familia profundamente hipócrita que realmente no sentía afecto ni siquiera compasión por ella ni durante ni antes de su enfermedad. Esta situación,  con toda seguridad me causó una sensación de pérdida doble, dolor doble y rabia doble.

Freud se refugió en el trabajo para aliviar su tristeza. Reformuló varias veces sus teorías sobre el duelo, hasta que finalmente escribió a su colega Ludwig Binswanger el 12 de abril de 1929 casi diez años después de la tragedia


"Trabajo todo lo que puedo, y estoy agradecido por lo que tengo. Pero la pérdida parece ser una lesión grave. Lo que se conoce como duelo probablemente durará mucho tiempo”.

 “Sabemos que el dolor agudo que sentimos después de una pérdida seguirá su curso, pero también permanecerá inconsolable y nunca encontraremos un sustituto. No importa lo que suceda, no importa lo que hagamos, el dolor siempre está ahí. Y así es como debería ser. Es la única forma de perpetuar un amor que no queremos abandonar».

A partir de aquí el duelo pasó de la rabia a recuperar en  una  sutil melancolía los momentos felices pasados. Posiblemente Sofía dejó de estar tan presente en la vida de Freud como lo estuvo durante toda la década de los 20, pero nunca desapareció del todo. Su padre llevó un medallón con su imagen siempre colgado del cuello, junto al corazón, y en no pocas ocasiones lo veían sumido en sus pensamientos contemplando el medallón y lo que llevaba en su interior, la foto de su hija Sofía

Freud superó a suras penas aquel golpe, pero al año siguiente, pese a la llegada de varios nietos a la familia, un nuevo dolor le resultó prácticamente insuperable. Su sobrina Cecilia, hija se su hermana favorita, Rosa, cuyo único hijo había muerto en la guerra, fallece tras una sobredosis de veronal.

Poco después,  a Freud le diagnostican por vez primera cáncer. Como si su organismo hubiese decidido que los golpes del duelo, primero por su hija y después por su sobrina  le hubiesen arrebatado sus ganas de seguir. El cáncer, pero también la tristeza y el regreso de su carácter huraño, dulcificado por su hija Sophie,ya nunca le abandonaron hasta su exilio en Londres en 1938 y su muerte al año siguiente.

Personalmente no puedo evitar plantearme si los cuatro golpes de salud que he sufrido estos últimos dos meses, con tres ingresos hospitalarios, algo insólito para mí en época anterior al duelo, tengan la misma explicación.

Quien sabe




Casa Museo Freud en Londres
Consultorio Freud (Viena)

Sala de espera del consultorio de Freud en Viena
Casa de Freud (Viena)
DIván de Anna Freud (Londres).
En la misma casa está el original diván de Freud de Viena


martes, 26 de noviembre de 2019

Londres Agosto 17


Entre el 11 y 13 de agosto fuimos a Londres. La idea era pasar el cumpleaños en la casa de Freud en la casa a la que se desplazó en 1938, cuando ya gravemente enfermo de cáncer logró escapar de la ocupación nazi de Austria junto a varios miembros de su familia,en el 20 de Marisfield Gardens

El viaje fue tempestuoso desde el primer momento.

Por mi parte, yo estaba cada día más preocupado por el estado de salud de mi madre, que era seriamente preocupante en ese momento. De hecho, yo ni siquiera sabía exactamente cual era ese estado, porque lo ocultó a casi todo el mundo, excepto a una amiga suya a quien le reconoció que sufría una seria infección de orina.

Susana por su parte estaba sumamente alterada por los vaivenes a los que le sometía su hijo, aparentemente  dándole a entender que iría a Barcelona a finales de verano para quedarse,... para después darle largas y negándolo. Estos vaivenes la alteraron profundamente ya que ella ya tenía de alguna manera la idea hecha de que su vida tocaba a su fin y deseaba que su hijo estuviese con ella. Cuando entendió que ese retorno era una ficción se desmoronó anímicamente.

Además, ya a principios de agosto,  tras dedicar una importante cantidad de dinero a financiar a sus hijos (en parte con mi dinero), que no les hacían ascos a recibir dinero de su madre, cuando de acuerdo con la ley y el sentido común debería haber sido al revés y ellos ayudar a su madre enferma, se encontró con que el dinero de la venta del apartamento se había acabado. A mí me aseguró que parte del viaje lo quería pagar ella, ya que yo le reconocí que ya no me era posible seguir financiándola a todo tren, pero acabó reconociendo que ya no tenía con qué, ni siquiera para pagar durante el viaje, taxis, metros o comidas. Yo, naturalmente acepté pagarlo todo -sus hijos persistían en la indiferencia completa hacia su madre- pero, con una angustia creciente por mi situación económica. En ningún momento me planteé suspender el viaje por este motivo.

Al mismo tiempo, empezaron a llegar indicios de que los caseros, animados por la oposición que veían en Susana-empujada por su hijo y su nuera- a toda sugerencia de renegociar las condiciones del contrato de alquiler estaban cada vez más decididos a echarla a la calle

Susana además, algo que nunca supo es que, quizá a causa de la preocupación creciente que yo tenía, hice una reserva en un hotel de la cadena Holiday Inn confundiéndolo con el hotel que se encontraba justo detrás de la casa de Freud en Marisfield Gardens con otro de la misma cadena que se encontraba al otro extremo de la ciudad, el Holiday Inn Express London City en lugar del Holiday Inn  Express Swiss Cottage. Esas reservas no son reembolsables por lo que el coste de esa doble reserva lo tuve que pagar de mi bolsillo sin comentárselo a nadie. El sobre coste pasó de los 380 euros

No estaba  por tanto en el mejor ánimo para afrontar ningún viaje, pero hice ver que no era así

Por ello probablemente una de las atracciones que reservé, el del London Eye, lo hice sin llevarme el voucher pertinente lo que complicó ese día enormemente la subida al mismo

Por todo ello guardo un recuerdo algo agridulce de esos días

Susana además, estoy convencido que no se sentía físicamente al cien por cien. Su fatiga era  notable y pese a que hacía todos los esfuerzos para que no se notase, era una evidencia palpable. Pero para mi ya eso me superaba ante todo lo antes expuesto junto

Sé que ese viaje lo debía haber gestionado mejor, como toda esa situación en ese momento pero no pude hacer más de lo que hice. La oposición pura y dura de toda su familia, que estoy convencido que seguía deseando ver muerta a Susana me empujaba a sentirme como si estuviese gestionando una doble situación de cuidados: A una madre que no me dejaba cuidarla, para "no preocuparme" como decia a amigas suyas, y a una Susana con crecientes problemas en todos los sentidos, de cuidados, de dinero y de una familia profundamente hostil. Y yo cada vez me empecé a sentir más cerca de un completo cortocircuito


 11 de agosto:


















llegamos a la estación de Paddington. Creo que fue un completo error no haber hecho como en Roma y traerla en silla de ruedas








Nuestro primer taxi londinense. Pero wow. Que precios!



El metro de la linea gris. También horriblemente caro, y con la estación sin ascensores

Este fue el lugar donde celebramos el cumpleaños. Lo encontré, caro, deprimente y destartalado, pero todo el barrio era así


Otra muestra de lo que pasaba:
Susana quiso dedicar la primera tarde a visitar el instituto de psicoanálisis el Tavistock Institute.
Tenía la confusa idea de que así empujaría a su hijo a ganarse la vida como psicólogo en lugar de ... bueno, hacer lo que hacía.

Acumulamos una gran cantidad de documentación, escogida minuciosamente por Susana que por lo que yo sé, su hijo acabó tirando a la basura







12 agosto

Encontré este video entre los muchos que guardo de Susana. Me emociona la emoción que sintió ese día en la casa de Freud, pero también, como ella percibíó la profunda tristeza que debió sentir Freud cuando llegó a aquella casa, tan hermosa y acogedora, sabiendo que le quedaban pocos meses de vida y que jamás volvería a su ciudad natal, la Viena que tanto amaba. ¿Había ya en ella alguna sensación de compartir esa misa tristeza? Ella tenía la vaga sensación de que no saldría adelante y que no regresaría a su ciudad natal? La tristeza de ese Freud crepuscular era también la suya?
Utilizando sus mismas palabras, en este blog, está por encima de todo la tristeza por la pérdida de su vida, su duelo por la pérdida de sus facultades que se intuía irremediable?


Nada más salir del museo de Freud nos dimos cuenta que había olvidado su asiento portátil en él. La entristeció sobremanera, como si eso fuese un mal presagio. No fui capaz de darme cuenta y eso me preocupó. Me empecé a sentir superado.


La Casa de Marysfield Gardens 20, es muy hermosa. Como si el tiempo se hubiese detenido, pese a que cien metros al sur se encuentra un barrio bastante más destartalado de Londres













El vecino de enfrente de Freud era la familia de Lord Asquith,
premier en los años 20



De alguna manera este era el mundo al que Susana pertenecía. Y me duele profundamente no haber podido proporcionárselo. Entre el cáncer, la dependencia emocional de su familia que tanto la condicionaba lo hacía imposible.



Se emocionó hasta las lágrimas por poder tumbarse en el verdadero y genuino diván de Freud... pese a que estaba terminantemente prohibido, lógicamente. Pero supongo que vieron su emoción genuina y no se atrevieron a decirle nada


El despacho de Anna Freud y su máquina de escribir-
 Está todo como si hubiese salido un momento

El crepuscular salón-despacho de Freud, en la planta baja de Marysfield Gardens



A la salida quiso que nos recogiésemos un rato en oración en una iglesia cercana




Me apenó la pobreza de la comida de su cumpleaños, pero no dábamos para más


La vista desde la habitación


Andando por toda la ciudad aquella tarde. Acabó rendida, como ocurrió en Roma, pero aquí yo veía un fondo de tristeza que me inquietó sobremanera.


Los dos dias siguientes fueron agotadores. Ni yo me encontraba muy bien ni Susana tampoco, pero la sensación de querer aprovechar al máximo el tiempo podía.más.Sin rumbo más o menos fijo fuimos hacia el London Eye, para tomar un barco por el Támesis, comimos apresuradamente, hicimos la cola ´larguísima´para subir a la noria londinense; el voucher de confirmación estaba equivocado, por lo que fue necesario llamar a la empresa e imprimir -y pagar- otra vez el viaje y acabar subiendo a la noria tras una asfixiante cola dominical.

Por la tarde, también falló una visita a Buckingham, que me entristeció profundamente por lo que tuvimos que quedarnos literalmente en la puerta. Aparentemente muchas cosas fallaron una detrás de otra, y todas con un coste económico importante.

Sus hijos, como era de esperar actuaron para mí como era previsible.  Creo recordar que hasta bien entrada la tarde del día de su cumpleaños, ni una ni otro la felicitó. La hija no recuerdo que lo llegase a hacer, y con el hijo tuvieron una larga conversación, entre otras cosas siguiendo aún el tema de si se iba o no se iba de Colombia, pero en primera instancia tampoco recordó felicitarla, pese a que a sus amigas que si lo hicieron, y Susana, notoriamente triste, les contó la mentira piadosa que lo habían hecho. En fin...

El viaje por el Támesis fue muy hermoso, aún reconociendo que, sobre todo yo, no me sentía muy bien. Además, la preocupación por el estado de mi madre iba en aumento durante el día, ya que aparentemente tampoco se encontraba demasiado bien. 

La experiencia del London Eye fue más que agotadora con dos colas sucesivas asifixiantes y que al menos a mí me quitaron totalmente las ganas de subir. No a Susana, que cuando se le metía algo en la cabeza era imposible contradecirla.

Cuando llegamos a Harrods,  Susana casi entró en éxtasis. Tengo que reconocer que cuando yo vi los precios de los almacenes, sinceramente me marée. Pero para no poder decir que no habíamos comprado nada en ellos, acabé comprando una banana que compartimos como postre de la comida que tomamos justo enfrente.

Durante la comida, yo asumí ya que necesitaría como algo inevitable asumir el gasto de cuidadoras para mi madre como mínimo para estar tranquilo. Susana me sorprendió comentándome una idea, que aparentemente procedía de su hijo, y que consistía en que yo colocase a mi madre en una residencia y vendiese el piso (de su propiedad) para que , según me dijo Susana, nosotros dos y -se le escapó, Juan Pablo- pudiésemos vivir de esa renta. Todo ello contribuyó a emborronar notablemente el final del viaje. Y a dejarme como mínimo en un estado de preocupación que hizo que el viaje no lo disfrutase en absoluto.. Lamento que  fuese así, y que todo me superase, sobre todo por Susana



Llegamos a tiempo para las campanadas del Big Ben




El Belfast, el último buque de  guerra
de la ROYAL NAVY, de la II guerra mundial
 que sobrevive en el Támesis



Ya en el London Eye, El trámite de subir fue increíblemente agotador, complicado, frustrante, y porque no decirlo caro





La Iglesia de Sant Margaret en Parliament Square.
Susana ya literalmente no se tenía en pie,
 pero quería verlo todo y estar en todas partes




Este es el fascinante lavabo de la pizzeria en la que comimos
la última noche frente al hotel



Harrods. Susana fascinada es poco. Yo, realmente me mareé al ver sus precios