Fue
significativo que sufrió de unos brotes en la piel, unos granos
grandes y con pus que le dolían, daban fiebre, inflamaban los
ganglios, le salían en las piernas, los brazos, ella se rascaba, se
infectaban, era muy doloroso, feo y angustioso. Duró hasta que tuvo
15 años y sólo hasta los 12 años descubrieron un tratamiento
eficaz. Dijeron que era nervioso.
También
tuvo un problema con los dientes de leche, eran negros y pequeñitos,
como chicharrones quemados, eso la avergonzaba muchísimo, nunca la
vi reír y tampoco supe por qué le pasó.
Era
muy tímida, no hablaba y le costaba un montanazo cuando alguien le
dirigía la palabra, en el colegio se quedaba mirando a las niñas
para descifrar cómo es que ellas conseguían jugar y reírse, le
maravillaba lo desenfadadas que se veían. Rara vez jugaba con
alguien, solo miraba aunque le hubiera gustado que la invitaran no lo
hacían. Ella fue aislándose más y más, se sentía rara y
diferente y quería mucho parecerse a las demás.
Nunca
le contaba a nadie sus pensamientos, era como si desde siempre
supiera que nadie la iba a ayudar ni a interesarse y que más le
valía callar y tratar de que nadie la viera o la notara, intentaba
conscientemente, ser invisible. Sigue un poco así.
Cuando
iba a casa de sus padres la asustaba el ruido y el movimiento de
tanto niño y también volvía a maravillarle que pudiera haber niños
felices, que se reían, ensuciaban, pegaban, etc., ella no tenía ni
idea de cómo hacerlo pero le habría gustado formar parte,
íntimamente sabía que no era. Aún es poco amiga de ruidos y
grupos.
Sus
padres se peleaban y eran muy pobres, eso a ella la angustiaba y
hubiera querido ayudar y cambiar las cosas para ellos, nunca se quejó
de nada, ni pidió ni siquiera los libros que necesitaba para no
complicarles las cosas, pero en el colegio la castigaban y ponían
malas notas porque los profesores pensaban que no traía las cosas
porque no quería ó por descuidada, ella simplemente ya no lo pedía.
Nunca supieron sus padres de los apuros que ella pasó.
Cuando
su papá murió tenía 9 años y la llevaron a vivir con su mamá y
hermanos los cuidaba como si fuera una adulta, cocinaba aunque no
sabía, tomaba las lecciones, les preparaba la ropa del día
siguiente, enseñaba buenos modales. Sentía que eran su
responsabilidad y así también se lo exigía su madre, ella entre la
pobreza y la ignorancia desahogaba su malestar con Susana a quien le
daba una o dos terribles palizas al día, le arrancaba el pelo, era
muy doloroso,.
Aún
así Susana se aplicaba en estudiar, en sacar buenas notas, pensaba
que si era buena y estudiosa iban a quererla y a considerarla, no le
ha costado trabajo aprender, le fascinaba la historia y bailar, no
podía pagar las clases extracurriculares del colegio y no asistía y
eso la hizo sufrir en silencio, aprendió mirando.
Soñaba
con irse a un internado.
Su
adolescencia fue más de lo mismo de su niñez. Cada vez más
silenciosa y asustada de las personas a la vez que maravillada con lo
que ellas podían hacer y ella no, ó eso pensaba.
Destacaba
en las notas, la directora del colegio una monja norte americana la
estimuló mucho porque la valoraba incluso públicamente, resultó un
gran trampolín emocional.
Se
casó a los 17 años, porque el que fue su esposo le ofreció
hacer una carrera, ella sabía que si se quedaba en casa sería
para servir a su madre y hermanos. Se casó.
Pasó
a servir a su marido, sumisa aceptaba mal trato sin poder
distinguirlo como tal, el no le pegaba físicamente pero
psicológicamente la agotó, la avergonzaba de mil maneras.
Aún
así ella valiente y siempre curiosa, sigue en su búsqueda de los
secretos de las buenas relaciones y la felicidad, observando e
imitando lo que descubre como valioso por bonito y feliz, leyendo y
estudiando.
Se
convirtió en mamá con la sincera y consciente idea de ser buena
madre, dedicó a sus hijos mimos, palabras bonitas, reconocimiento,
aliento, a la vez ellos estaban expuestos al contacto con los
hermanos de Susana, la madre y el marido que todos les hablaban
pestes de ella… ella no consiguió ver a tiempo el peligro y
alejarlos, cuando se separó y se vino a Europa, los hijos ya
empezaban la adolescencia y con ello se empezaron a expresar cada vez
más parecidos a la familia de Susana.
Ella
es increíblemente persistente porque sólo hasta éste año, 2013,
desistió de pretender que algún día podía tener una relación
respetuosa y sana con ellos, cada vez la menospreciaban mas (la hija
y el hijo y ahora en frente del yerno, el servicio y los nietos) (el resaltado es mío) y
ella buscaba fórmulas científicas y probadas de conseguir
reconducir al bienestar general la situación.
Valientemente
se ha dado cuenta de que ya no es posible y sacando fuerzas de donde
ni se imagina que pueda haber, se ha alejado (El resaltado es mío) y ahora trabaja
arduamente en darse a sí misma una nueva y mejor vida.
Con
la observación y el análisis se ha salvado a sí misma millones de
veces, desarrolló una imagen social desenvuelta para sobrevivir y
sabe abrirse puertas.
Es
espiritual, creyente en Dios aunque a veces se ha peleado con el
seriamente, ecléctica, no se rige por una sola iglesia, ama los
principios claros y en que se practiquen, la gente inteligente y
suave, los ambientes armoniosos, el descubrimiento de respuestas
útiles, el arte aunque no sabe de teoría o técnica pero mirarlo,
es una esteta empírica, filósofa a la fuerza, sin formación pero
amante de la reflexión y el conocimiento, empática, compasiva, le
duele el dolor de los demás tanto como el propio y humanista, cree y
practica que todos queremos ser felices y que tenemos muchos recursos
para ello, cuando ayuda es desde ahí.
A
ratos pierde completamente la ilusión de vivir y de seguir,
milagrosamente tras hundirse vuelve a surgir de sus propias cenizas
con el ave fénix y fortalecida, más clara, más lúcida, más dulce
e incluso más bonita.