Esta es una de las publicaciones más extrañas que ha realizado mi ex hijastra MARIA Carolina Durán PEÑA y que muestra muy claramente cual es el estado mental de esta persona, más que inquietante.
Para situarlo en su contexto, lo publicó la última semana de agosto de 2020, en plena pandemia. Unas semanas antes, varias (supuestas) amigas de Susana le habían afeado que desde el falso funeral que se hizo en Bogotá -que yo consideré abiertamente un aquelarre diabólico- no dijo absolutamente nada sobre su madre, como si nunca hubiese existido
Al parecer ella se justificó por la preparación de un evento, posiblemente ilegal llamado Bogotá a cielo abierto, que tenía que empezar en septiembre, pero que se adelantó días casi quedando dentro de las fechas del confinamiento obligatorio que acabó el 31 de agosto. No existió ninguna razón clara por la que este evento prácticamente se solapó con el confinamiento, aparentemente sólo por la voluntad de su secretaria de desarrollo distrital María Carolina Durán, con lo que su preparación obligó a sus participantes en la práctica a vulnerar el citado confinamiento para prepararlo.
El mismo día del aniversario de la muerte, publicó en sus redes sociales esta imagen que me pareció delirante
Aparentemente es una foto de su abuelita Liliana (Restrepo), madre del primer marido de Susana, Jorge Durán. Con toda seguridad es una foto falsa, ya que ni Susana ni su hija tuvieron fotos de la abuela, con quien mantenian una relación muy tensa De hecho me consta que Liliana sólo coincidió dos veces con su nieta, una en el bautizo y otra en su primera comunión, y dudo mucho que en ambas ocasiones mi ex hijastra mantuviera ninguna conversación con ella. Sospecho, y he visto fotografías de Maria Carolina adolescente con un gran parecido con la de esta foto
Liliana murió a finales de noviembre de 1987, no en agosto como afirmaba Maria Carolina para solapar esa muerte con la de su madre. (Hasta en eso mintió). Vivía con su esposo en la localidad de Honda, por lo que por los traslados turisticos de Jorge Durán, no creo en absoluto que en esos primeros años de vida de mi ex hijastra llegasen ni siquiera a coincidir en la misma ciudad -y en algún momento ni siquiera en el mismo país-
Maria Carolina no tuvo trato alguno con ella, por lo que la afirmación de que "está siempre presente" en sus pensamientos , es una solemne tontería, fabricada como un mensaje cínico para transmitir que en ese día , aniversario de la muerte de su propia madre, prefería recordar a otra persona con la qe no tuvo tratos de ningún tipo.
La otra abuela, Clara , como sabe perfectamente su familia no se parece ni de lejos a la de esta foto. Además era alcohólica , y ya en este momento, a finales de los 80 Maria Carolina se negó rotundamente a tener trato alguno con ella, un sentimiento que por lo que pude comprobar se prolongó toda su vida
Lo más cómico es que varias personas que conocían a Susana, y simularon ser amigas suyas le llenaron este post con mensajes felicitándola por ser una nieta ejemplar. Y de Susana ni media palabra
Poco después de este aniversario sórdido, esas amigas quisieron hacer una misa en recuerdo de Susana (algo insólito para personas sin ninguna fé ni católica ni de ningun tipo) en una parroquia de Barranquilla. Lógicamente su hija no se molestó en acudir y supuestamente la siguió por Facetime. Eso sí, como se me dijo abiertamente por una se esas amigas truchas, Maria Carolina exigió que no se me comunicase esta misa bajo ningún concepto, porque supuestamente estaba reservada para "personas que querían a mi mamá" como les dijo y eso no me incluía. Para demostrar su maldad, eso sí, me comunicaron esta misa días después de que se celebrase como muestra del desprecio que me tenían. Puse estos hechos en conocimiento de la conferencia episcopal colombiana, para exigir que en Colombia no se volviesen a realizar falsas misas como ésta bajo ninguna circunstancia. A dia de hoy aún espero respuesta
Ninguna de estas amigas, ni su hija, movió un dedo para ayudar a Susana durante su enfermedad. Ya estaba yo para mantenerla con mi patrimonio.
Maria Carolina no ha vuelto a nombrar a su madre ni una sola vez. Como si nunca hubiese existido
Hijas de puta

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