Pocos días antes del fallecimiento de mi madre, el 18 de febrero, murió Rafael Ponce en Bogotá, cuñado de la madre de Susana
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Ésta quedó devastada por esta muerte. Sentía un profundo agradecimiento a su familia. Estoy convencido que en los años posteriores a la muerte de su papá, y con una madre de escasas potencialidades laborales y con siete hijos que mantener fue la ayuda de Rafael y su familia la que contribuyó decisivamente a que la familia de Susana saliese adelante. Eso sí, mientras Susana mantenía hacia ellos, en especial a Rafael y su esposa una veneración y agradecimiento absolutos, alguno de sus hermanos no compartían en absoluto ese aprecio, de manera para mí incomprensible. Y por supuesto, como era de preveer Susana tuvo que insistir a sus hijos para que transmitiesen el pésame a su familia... Y no tengo muy claro que lo llegasen a hacer
Poco después, se celebraron las honras fúnebres, en las que la banda del Gimnasio Moderno, el prestigioso centro de estudios bogotano, interpretó en su honor el Canon de Pachelbel. Personalmente nunca había oido esta melodía tan profundamente europea, que al parecer era una de las piezas favoritas del fallecido, lo que me confirmó algo que Susana ya me había comentado en varias ocasiones, como era su vasta cultura y su exquisito gusto por la música y el arte. A Susana le enviaron el video de ese acto, y durante semanas lo estuvo contemplando con infinita tristeza y melancolía. Sea como sea Rafael tuvo la despedida digna y correcta que a Susana le fue negada
Justo después del funeral de mi madre, tras el que recibimos la confirmación de que los servicios sociales le habían concedido un gran número de ayudas por su condición de gran dependiente (de hecho murió tetrapléjica, con la función renal, cardíaca y hepática destruidas, y pese a ello cuando murió sólo tenía concedida la dependencia de nivel 1, que la imposibilitaba para recibir ayudas), Susana empezó a sentirse seriamente mal. Emocionalmente estaba muy tocada por ambas muertes y profundamente triste, aunque se esforzaba delante de mí para ocultarlo. Pero físicamente se comprobó que había algo más. Después de varias visitas al Clínic, se comprobó que sufría gripe A.
Lógicamente esos días, la familia se mantuvo completamente indiferente, tanto a su tristeza como a las amenazas que sufría su estado de salud, y no recuerdo en absoluto que ni en las sucesivas idasy venidas al hospital ni tampoco durante el efecto gravemente contraproducente que tuvo el recetado Tamiflu en su organismo mostrasen el menor sentimiento ni preocupación por Susana.
La enfermedad la mantuvo en cama prácticamente un mes, con un estado de debilidad creciente y sobre todo con el inicio de una fase de tristeza creciente que parecía ir en aumento tanto por la enfermedad y el tumor que seguía amenazante, como por la posibilidad de tener que abandonar el piso, y porque no decirlo, por la indiferencia de sus hijos, en especial de su hija, con quien había mantenido pocos días antes la enésima bronca tratando de convencerla de que demandase a su hermana Clara Inés .
Ni que decir tiene que las sucesivas idas y venidas al hospital mostraron a una Susana crecientemente débil, triste aunque no lo aparentase y con una enfermedad que parecía ganar terreno de alguna manera.
Sin perder el buen humor, en Arenas, noviembre 17....
Para Susana fue un período sumamente complejo: Por un lado creía realmente que estaba afrontando sus últimos meses de vida, debido al final de sus ahorros por la venta del apartamento -y al hecho de haber compartido parte de ese dinero con sus hijos-, como por la paulatina enfermedad de mi madre que nos entristecía mucho a ambos.
Noviembre 17,
Acción de Gracias en Restaurante 111.
Se esforzaba por mantener una
normalidad que por tantas cosas parecía desvanecerse
El 3 de diciembre en el concierto de Elton John, en el Palau Sant Jordi.
El concierto fue muy hermoso, , largo, de unas tres horas en las que Elton John estuvo especialmente vibrante pese a su edad.
Por algún motivo, me impresionó vivamente, una noticia que se supo horas después. Su madre estaba seriamente enferma, y durante el concierto falleció. Por algún motivo tuve una extraña sensación de premonición ante ello, pese a que en ese momento no había ningún indicio demasiado negativo aún para mi madre
Esta era su canción preferida
Es curioso pero, realmente, mi madre, en ese otoño 17 acabó no sólo aceptando a Susana sino estoy convencido queriéndola y preocupándose por ella muy sinceramente, como yo le decía, medio en broma, preocupándose por ella más que por mi
Y los tratamientos seguían (nov17)
Aparentemente no lo demostraba pero sentía, como dicen los dietarios que dejó escritos en diversas libretas, una preocupación creciente tanto por ella como por si misma, ya que intuía que la enfermedad estaba avanzando, basándose en algunas desorientaciones puntuales, que yo estoy convencido no significaban necesariamente nada inquietante respecto del tumor, pero ella creía lo contrario, sospecho que instigada por alguien de su entorno
Entre finales de noviembre y mediados de dciembre, mi madre estuvo en la UCI del Clínic, víctima de una intoxicación digitálica causada por la residencia Sanitas Consell de Cent, -algo fácilmente demostrable ya que era la residencia y no yo quien le administraba los medicamentos en las comidas-. Esto le causó a Susana un profundo pesar y un desgaste que ahora,en sus dietarios y libretas que dejó escritas era mucho mayor del que me demostraba a mí para no preocuparme.
En noviembre, mi madre quiso explícitamente regalarle a Susana uno de sus collares preferidos que a ella le habían gustado. Era su manera de demostrarle y demostrarme que la aceptaba completamente. Nos emocionó mucho aquel gesto. Susana muchos días insistía en acompañarme a visitarla a la UCI pese a que yo tenía una creciente sensación de preocupacíon por su salud
El muy difícil y complicado año nuevo 2018. Susana pese a todo no pierde la alegría ni el humor.
La Nochebuena la pasé con Susana pero ella, intuyendo que sería el último año quiso que el almuerzo de Navidad lo hiciésemos los dos solos. El de San Esteban lo compartimos los tres
Aunque visiblemente cansada como aqui estaba (diciembre 17) siempre que se veía capaz insistía en acompañarme al hospital
En Nochevieja, otra vez tengo que multiplicarme.Mi madre tomó dos raciones de uvas, una se la traje yo, y después yo repetí con Susana.
En enero sucedieron dos hechos que agravaron el nerviosismo y la fragilidad física y emocional de Susana de forma muy seria
Se pasaba horas contemplando esta foto, en su móvil. Seguramente con muchos recuerdos y mucho agradecimiento a su familia...que no era en absoluto compartido por otras personas muy próximas a ella
Por un lado, supimos que Rafael Ponce, cuñado de su mamá, había sufrido un grave percance de salud y se encontraba muy grave. No recuerdo si fue un accidente cerebro vascular. Para Susana este hecho fue más que triste y doloroso. Rafael, había sido, aunque nunca me lo reconoció abiertamente Susana, el padre que ella no llegó prácticamente a conocer, ya que con el suyo sólo convivió unos meses en 1965, Cuando murió, Rafael y su esposa, Elsa, ejercieron sobre la familia Peña, estoy convencido por lo que me contó Susana, no sólo un apoyo emocional impagable sino sospecho también económico, ya que la mamá de Susana, quedó con pocas competencias profesionales sola con siete hijos menores teniendo que salir adelante. Susana por ejemplo no olvidaba el consuelo que le brindó Rafael cuando le comunicó la muerte de su papá en 1965. Cuando Rafael sufrió el colapso de su salud, que acabó con su vida unas semanas después, su esposa Elsa estaba aparentemente aún más frágil, con un principio de Alzheimer, lo que hacía esa situación aún más dolorosa. Susana encajó su fallecimiento con una tristeza absoluta. Durante horas se ponía, una y otra vez como en un bucle de dolor, el video de sus honras fúnebrer en el Gimnasio Moderno de Bogotá en el que la banda del centro le despidió a los sones del Canon de Pachelbel
Unos meses después su familia sufriría una tragedia aún más dolorosa, cuando el yerno de Elsa murió víctima de un -aparente- envenenamiento. Cuando su hijo, cuya esposa estaba embarazada llegó para el funeral, bebió de una botella de agua de su despacho y murió también de forma fulminante. Para Susana esa tragedia fue quizá aun mas dolorosa, por razones explicadas aparte y en los que tuvo no poco que ver uno de los hermanos de Susana
Por otro lado, a mediados de enero su hija le comunica que tiene que desplazarse a Madrid, como escala previa a un viaje a Israel, para que pudieran verse. Me sorprendió y me hizo desconfiar muchísimo esa actitud. Susana le dijo que no tenía dinero para pagarse el viaje -que a su hija se lo pagaba con generosas dietas su empresa- y se lo tuve que pagar yo a crédito.
El viaje coincidió con el ingreso de mi madre en Sant Pau, que fue seguido por teléfono con creciente alarma por Susana.
Con Maria Jesús una amiga
en el VIPS madrileño
Susana, una vez en Madrid, su hija que no había querido que su madre se alojase con ella -en el Palace- tuvo que alojarse en un hotel próximo -que lógicamente tuve que pagar yo-. Viendo las fotos que publicó la hija en sus redes sociales rebosantes de sonrisas forzadas y muecas de maldisimulado afecto parecía que el viaje había sido tranquilo para Susana. Todo lo contrario. En un momento dado, su hija, como al parecer siempre hacía cuando estaban juntas, le registró el teléfono a sus espaldas para comprobar que mensajes enviaba, y encontró unos que se acababan de cruzar Susana y su hermana Clara Inés.
La reacción de la hija, al parecer fue extremadamente violenta. Unas semanas antes había prohibido categóricamente a Susana tener el menor trato con su hermana ya que ella era en ese momento uno de los objetos predilectos del odio de Maria Carolina. Al parecer, su tía le había recriminado en algún momento en el verano 17 el trato queella daba a sus hijos, la echó de su casa y le retiró la palabra durante meses. En esa época, se puso en contacto con Susana y la animó a demandar a Clara Inés por vía civil por una discusión que ambas hermanas tuvieron en mayo 17 y que acabó con ésta recriminando a Susana "que había matado a mi mamá", e insinuandole que lo haría saber a sus nietos. Susana nunca llevó a cabo esa demanda absurda, pero Maria Carolina le insistió durante meses que lo hiciera para hacer el máximo daño posible a su tía, eso sí, haciendo que fuese Susana quien diese la cara
La discusión acabó a gritos, y por lo que yo sé, y Susana contó, -no a mí- Maria Carolina llegó a levantarle la mano a su madre enferma.
Al día siguiente, con la hija en fase de calma en su estado siempre bipolar estado anímico, quiso ir a tomar una paella en uno de los restaurantes más caros de Madrid y pese a reconocer las muy generosas dietas que ella había cobrado de su empresa -o mejor dicho que ella se había autoconcedido en su empresa- se negó a pagarle la parte de su madre, que quedó literalmente sin dinero
Las discusiones se prolongaron durante el resto del día. Al parecer incluso estuvo a punto su hija de desentenderse de su madre sin acompañarla a la estación, pero lo hizo. Eso sí, se negó a moverse del taxi para ayudar a su madre con su maleta.
Todo esto me lo fue contando en el viaje de regreso, totalmente devastada animicamente. Cuando llegó me dijo que había sido un completo error ese viaje y que ojalá no lo hubiese hecho, ya que para estar con su hija y recibir ese trato, no merecía la pena
En enero tuve la oportunidad de conocer finalmente a su gran amigo Javier Dáger a quien tuvo la paciencia de buscarle un hotel cerca de nuestra casa. Aquí le pidió que si le ocurría algo, se ocupase de garantizarle que tuviese un entierro digno, algo que económicamente es en España seriamente caro...
El 14 de febrero en el Tanatorio de Les Corts...
Se habría producido esta muerte si los hijos de Susana no se hubieran desentendido de ella como lo hicieron sobre todo entre el período mayo16-oct 17? Estoy convencido que no
Ya no podía disimular su tristeza en el tanatorio. 14 de febrero
Marzo 17, paseando hasta cerca del mar frente al Salamanca.
En ese mes se produciría un incidente tremendamente grave causado por su familia que fue una de los peores insultos que ésta me había lanzado en todos esos meses
Susana quiso guardar los recordatorios y el libro de pésame por mi madre. Me dijo, "de momento no lo leas, sé que te emocionará"
Lo encontré hace unos días.
Y si, me emocionó muchisimo lo que puso
"Querida Nuria, suegra!
Tuve poco tiempo para disfrutarte., pero suficiente para reconocer en ud. a una persona muy inteligente, fuerte, valiente y con ganas de vivir hasta el último instante.
Jordi se cuidará y estará bien, y en la medida de lo posible yo lo acompañaré y la recordaremos siempre.
Llevaré el collar que me regaló con mucho orgullo en su nombre, y lo guardaré con el de mi mamá.
También estoy llorando. Nos faltaron muchas paellas, muchs cavas, y tiempo.
Este fue con diferencia el periodo más difícil de mi vida.
A la situación crecientemente inquietante de la salud de Susana, percibido incluso por mi madre, que a diario me preguntaba por ella, y me insistía que estuviera a su lado por lo que pudiese pasar con su resonancia del 1 de noviembre, le añado la salud de mi madre .Cada vez más débil, se negaba a comer e incluso escondía la comida que yo le traía preparada sin que yo aparentemente pudiera hacer nada al respecto
Lo que yo no sabía es que en ese momento, ella tenía una infección de orina avanzada, de la que no me había querido decir nada. Lo comentó con una amiga suya -yo me enteré después de su muerte- y le dijo que no quería preocuparme por que ya parecía bastante cansado y ya estaba muy angustiado por la situación de Susana. Lógicamente si a mí no se me decía lo que ocurría, no podía hacer nada al respecto, excepto seguir inquietándome por una delgadez y debilidad extremas.
Además,sufría, como supe después de un problema hepático serio; una hepatitis probablemente, cuyo conocimiento también me resultó una inquietante novedad, y un problema intestinal importante que, parece ser ella tomaba por cáncer de estómago y era en realidad una diverticulitis. A todo ello había que sumar un problema cardíaco real, la tristeza por estar literalmente perdiendo la vista, lo que le impedía distraerse ni con el periódico ni con crucigramas que le llevaba, y por supuesto el oído izquierdo en el que prácticamente había perdido la audición después de semanas durmiendo todas las noches con el auricular de la radio puesto.
El 31 de octubre me llamó y me preguntó por el estado de ánimo de Susana ante la inminente resonancia. De algún modo ella intuía que su resultado no sería bueno, como así fue, y me recalcó que "no te preocupes ahora por mí, preocupate sobre todo de Susana que no tiene a nadie a su lado". Ella era consciente de las consecuencias de una enfermedad cerebral como aquella, ya que una prima de mi papá, la sufrió en los años 70 y tuvo una muerte bastante horrible,
El 1 de noviembre, cuando estábamos saliendo de la resonancia, me llamó mi madre diciéndome que esa mañana se había caído y habían tenido que llamar a los bomberos para recogerla.
Fui corriendo a la casa, los bomberos ya se habían ido y estaba a punto de llegar una ambulancia del ambulatorio.
Me insistió que estaba bien, que no había pasado nada, y que no me preocupase. Recuerdo que tuve una seria crisis nerviosa por la acumulación de tensiones de esos dos últimos meses y que yo percibía que me habían superado completamente.
En el ambulatorio no encontraron ningún problema relevante que explicase esa caída, excepto un problema de artritis -o artrosis, no recuerdo- en el pie derecho que hacía imposible que se sostuviera en pie.
Ello generaba un problema notable,, y la perspectiva de tener que multiplicarme aún más
Además seguía sin querer comer.
La revisión recuerdo que acabó a las cinco de la tarde pero hasta pasadas las ocho y media no apareció ninguna ambulancia para llevarla a casa. En ese momento recuerdo que tuve otra seria crisis nerviosa y de llanto como nunca me había ocurrido ante todo lo que estaba pasando en esas últimas semanas
Cuando llegó la ambulancia, para más inri, no traían ningún medio, ninguna silla para subirla por las escaleras, lo que fue otro problema. Sobre la marcha pedí que la llevasen al hotel Acevi, donde reservé una habitación hasta ver que podíamos hacer.
Estuvimos muy bien allí, con mucha suerte de tener habitación, pero mi madre seguía desganada y sobre todo con una estabilidad cero. Al tener además que levantarse cada tres horas para orinar, eso me obligaba a mí a estar con un ojo abierto permanentemente para acompañarla, mientras ella, para no molestarme hacía lo posible para no hacer ruido.
Ante ello, ella misma me sugirió pedir una plaza en la residencia en la que había estado atendida su hermana. Llamé, pero me comunicaron que bajo ninguna circunstancia, mi requerimiento de que, asugerencia suya, pudiese estar los días necesarios para que recuperase la movilidad era aceptable. O una plaza permanente o nada.
Ante ello consulté con la residencia Sanitas, de Consell de Cent, que me comunicaron que tenían una plaza pero a mediados de noviembre. Me ofrecieron una plaza en su residencia de Sagrada Familia.
Mi madre entendió a duras penas que yo no podía materialmente estar por ella 24 horas diarias, literalmente es decir, sin dormir para cuidarla y acabó aceptándolo. Todo ello afortunadamente con el apoyo de Susana que pasó conmigo esos días tan increíblemente complicados.
El 2 de noviembre, dejamos el hotel. Yo le prometí que haría su pesebre, y que cuando ella estuviese con mayor estabilidad, presumiblemente a finales de mes regresaría a casa.
En la residencia estuvo impecablemente bien atendida, en una habitación para ella sola, y progresivamente fue recuperando la movilidad.
Yo creí que la segunda quincena todo seguiría yendo por ese ritmo en la residencia Sanitas de Consell de Cent. Craso error
Esa residencia está montada como un hotel en el que los huéspedes han de ir al comedor en la planta baja, en el caso de mi madre desde la 5ª. En esos días apareció un problema sumamente extraño consu receta electrónica, al ser sustituido el medicamento para la taquicardia, Trangorex, por otro distinto Emconcor pero sin sustituir uno al otro, sino adicionándolos. Por este motivo, mi madre empezó a tener un grave problema de bradicardia, pulsaciones muy lentas. Lo planteé a la médica de la residencia que se negó rotundamente a hacer nada al respecto. Según ella, si la receta decía eso debía cumplirse a rajatabla aunque eso le causase un problema de salud serio
Otro gravísimo problema de salud lo generó la Digoxina,. Este medicamento es para la arritmia y a mi madre, en un análisis de sangre dio como resultado que tenía ya un exceso de ese medicamento en el cuerpo por lo que yo no se lo daba. La residencia no sólo se lo dio sino que sin ninguna justificación le dobló la dosis del mismo. En lugar de medio comprimido diario, al ser una pastilla muy pequeña y difícil de partir se la daban entera. Una deliberada y muy chapucera acción que estuvo a punto de costarle la vida
Una semana después de ingresar me avisaron de la misma diciéndome que estaba muy grave, con , como me dijo el Clinic, un problema de bradicardia grave y además una intoxicación digitálica que podría incluso ser delictiva.
La conducta de la residencia fue peor que infame. Ante el requerimiento del Clinic, llegaron a afirmar que yo me había negado a entregar la receta electrónica, por lo que ellos le habían dado la medicación que habían creído oportuno. Defendieron que había ingresado después de numerosas caídas en casa, algo radicalmente falso destinado a ocultar la intoxicación digitálica que ellos habían provocado en su medicación,
Yo ahí me desmoroné aun más. Durante varias semanas estuvo en la UCI del Clinic, recuperándose de ambos disparates, y muy posiblemente delitos que había causado Sanitas. Todas las mañanas a las 7 de la mañana llegaba al Clinic y me quedaba con ella hasta las 12, y por la tarde otras personas la visitaban. Varios días me acompañó Susana
A principios de diciembre pasó a planta, en la escalera 2, Unidad de Geriátricos Agudos, cama 142. Curiosamente esa planta fue reconvertida en Neumología donde yo fui ingresado en febrero 20 en la cama 42
Su estabilidad durante todos esos días fue desesperantemente a peor, quedando literalmente en la cama inválida, A mi me causaba una tristeza infinita y un desconcierto por no entender como se había desmoronado todo en tan poco tiempo.
El 7 de diciembre, el mismo día que el hospital me pidió dinero para enviar una delegación de médicos y pacientes a Waterloo a jalear a Puigdemont, me exigieron que me la llevase a cualquier sitio, que ahí no se podía quedar
La asistente social se mantuvo indiferente; de hecho estaba de vacaciones de puente de la Inmaculada durante una semana, y sus sustituta se limitó a sugerirme que la devolviese a la residencia Sanitas en la que había sidoobjetivamente maltratada. Lógicamente me negué en redondo.
Busqué un centro sociosanitario donde ingresarla, y encontré uno con plaza, pero me advirtieron que ese trámite debía hacerlo la asistente social. Esta se negó a hacerlo, y cuando finalmente logré que llamase dijo que (por razones misteriosas) esa plaza que yo había encontrado no existía. Al parecer al pasar por encima de ella perdí todo derecho a esa plaza
Tras muchos y tensionantes desplazamientos por la ciudad, y con la pasividad absoluta, tanto de la asistente social del Clinic, como de la del Ayuntamiento, que se limitó a darme una lista de residencias dos años anticuada, encontramos la residencia hoy llamada Domus Vi.
Cuando nos fuimos del Clínic, recuerdo que en el informe apareció una frase lugúbre que finalizaba toda la información médica: Se recomienda LET
Preguntamos al doctor del Clinic que significaba y aseguró que nada que tuviera que preocuparnos en absoluto.
Su felicitación de navidad 18
Una vez en la otra residencia, en la cual uno de los factores por los que me decidí es que su directora, Teresa, muy amable , me comentó que tenía a su madre ingresada en ella, la médico me explicó abiertamente que LET significaba Limitar esfuerzo terapéutico, es decir, darle la medicación, como decía el informe médico, pero sólo por un mes. Después era de esperar que muriese. Una eutanasia encubierta a manos del Clínic
16 enero última salida
Su etapa allí fue excelente. El trato inmejorable. En navidad, Susana, consciente que posiblemente sería elúltimo año, quiso que comiésemos los dos solos cerca de la residencia. Poco después de ingresar alquilé una silla de ruedas y con ella muchas mañanas íbamos a dar un paseo por el barrio, que más de una vez me dejaba agotado
Frente al hospital donde murió tres semanas después
18 enero. Ingresa en Sant Pau
22 enero
Cuando coincidió con el mes fatídico, yo le planteé esta situación a doctora que me aseguró (en falso) que estarían vigilantes. No lo hicieron. Tuve que comprar yo un tensiómetro y ir todas las tardes a tomarle las constantes.
El 19 de enero me comentó algo que sucedía todos los años por esas fechas. Tenía sueños recurrentes con mi papá que lá venía a buscar. Cada año el sueño era más intenso y cada año le sucedía una leve descompensación cardíaca. Ese año me dijo que no había tenido ese sueño sino que se le había aparecido literalmente y se le había sentado en l acama. Ahí entendí que todo se había terminado
30 enero 18. Ya no puede comer sola
. Yo le tengo que dar la comida pero
me pide que lo haga sin que nadie la vea en ese estado
Dos días después al negarle la medicación de la taquicardia como indicaba el informe eutanásico del Clinic empezó a sufrir una grave crisis cardíaca. La residencia se demoró días en avisar al hospital y cuando lo hizo la llevaron a Sant Pau. Yo llegué a comprar la medicación que le negaban y estuve dos días dudando si dársela o no. No lo hice y el dr de Sant Pau me informó que posiblemente si lo hubiese hecho el corazón habría fallado. Lo que si hice fue en la residencia pedir que esa infección de orina que por fin yo me enteré que tenía se lo tratasen con un antibiótico. Al parecer ese antibiótico fue el responsable de acabar de desmoronar su función renal, ya muy frágil
31 enero 18. Se despide. Susana quiso tomar estas fotos para que
no olvidase ese momento
Durante doce días, en Sant Pau fue apagándose progresivamente. La dra, me reconoció que su estado era irreversible y que ya lo único que se podía hacer era sedarla cosa que me desmoronó completamente. Susana me acompañaba casi todos los días, e incluso uno de los días pasó la noche en una silla a mi lado y del de su cama, con mi preocupación por ella ya que eso no era nada apropiado en su estado
Finalmente, el 12 de febrero falleció, estando yo presente,sin sufrir.
8 febrero 18. Me despido.
Nunca me había sentido tan triste
Llamé a Susana a la que había enviado a casa porque estaba visiblemene desmejorada. Saltó de la cama, y en pijama y en gabardina se presentó en el hospital. Su presencia me conmovió profundamente y lloré de tristeza y de agradecimiento por ella. Me emociona aún ahora recordarla
Ese pijama y esa gabardina aún los conservo...
Mi amorito!
Fue el momento más difícil hasta ese día de mi vida.
Susana Me acompañó practicamente todos los días , pese a que la enfermedad
lo desaconsejaba y en su estado de ánimo había una profunda tristeza por
la grave enfermedad del marido de su tía materna, Rafael Ponce, que por
lo que me contó había sido con su esposa Elsa, hermana de su madre un
apoyo decisivo para la familia tras la muerte del papá de Susana, y yo
estoy convencido que no sólo un apoyo emocional invaluable sino también
económico para la famili, y porqué no recordarlo, por una gravísima bronca que tuvo con su hija en Madrid, cuyo viaje tuve que pagar yo, y que acabó con Susana completamente devastada emocionalmente por el trato recibido
Se habría producido toda esa sucesión de hechos que causaron la muerte de mi madre si los hijos de Susana hubiesen accedido a asumir hacia la suya alguna responsabilidad durante aquel año 2017? Creo que no. Ellos no causaron esa muerte, pero su desidia hacia Susana ayudó a ella y no poco al desbordarme lo suficiente para no poder solucionar a tiempo todos estos problemas de salud que ella tuvo.
El primer domingo, con una Susana que no se encontraba ni física ni emocionalmente del todo bien, tuvo lugar la boda de Marta Teixidor y Josep Maria, en Girona. Reconozco que yo estaba totalmente en otra dimensión distinta. La preocupación por el estado de salud de mi madre ya era muy seria, pero curiosamente para mí, ella se preocupaba por el estado de salud de Susana sinceramente casi más que del mío, insistiéndome que yo estuviera por ella y cuidándola en la medida de mis posibilidades.
Marta, como contó Susana en su libro fue la amiga que literalmente la salvó en diciembre de 2014, cuando tuvo una especie de parálisis en sus piernas que la dejaron en el suelo incapaz de levantarse. Fue a verla porque la preocupación por su estado ya era notoria, y la encontró tirada en el suelo. La llevó a Barcelona, y de ahí acabó en el hospital donde fue operada.
Según Susana, su hijo fue quien le pidió que lo hiciera. Sinceramente esta versión me parece no del todo creíble. En ese momento todo el entorno de Susana veía claramente que le ocurría algo realmente grave y era cuestión de tiempo que alguien tomase las riendas y la hiciese explorar médicamente, como así ocurrió. Y ese alguien fue Marta Teixidor.
Yo confieso que lamenté sentirme tan sumamente desbordado durante ese día, casi diría totalmente ausente. En otras circunstancias , sin el problema de la salud de mi madre, el tambaleante estado de Susana y todos los problemas adicionales que venían de las semanas anteriores
Por si no fuese bastante, el 1 de octubre se produce en Cataluña un referendum de legalidad nula sobre la independencia. La bronca fue generalizada, con intervenciones policiales que fueron muy polémicas y que sirvieron para evidenciar que el problema podría quedar enquistado durante meses. El gobierno había suspendido la autonomía y anunciado elecciones para diciembre, que sólo sirvieron para mantener el mismo statu quo, es decir, un 48% de voto independentista, que con la ley electoral catalana (en realidad española) suponía un 51% de diputados a favor del salto al vacío que suponía la independencia.
Susana vivió todo esto con una enorme angustía, con noches a veces en vela siguiendo las noticias y tecleando furiosamente en todas direcciones para mostrar esa preocupación, que a mí me hacía temer y mucho por su salud
A mediados de mes, aparece el hijo, la nuera y el hijo de ésta.
Como era de esperar, el trato entre madre e hijo fue radicalmente distinto a lo que Susana esperaba en esos días. La nuera, aparentemente se incorporó al viaje para tener controlado a su marido y que tuviera el menor contacto posible con nadie que no fuera en su presencia.
Recuerdo que incluso en una ocasión, que pudieron estar a solas madre e hijo cinco minutos a espaldas de ella, les persiguió por la calle a gritos como una verdulera para que no la dejase sola. Me pareció una relación, la de ambos profundamente tóxica y enfermiza, como si fuese una señorona caprichosa y ordinaria, su servil criado y su malcriado hijo.Para mí un espectáculo de verguenza ajena y muy triste que era así percibido por Susana hasta el último día, que acabó como el rosario de la aurora
En este último día, que para mí fue entre asombroso y patético, empezamos en una tienda de la calle Portaferrisa, llamada Hema. En ella Susana le comentó al hijo que quería que le comprase una pequeña envase de jabón, sumamente económico. Conociéndola, estoy seguro que lo quería para conservarlo como una reliquia. Él se negó porque aparentemente era demasiado caro para lo pequeño que era y su precio, que creo recordar era unos cinco euros
De ahí fuimos al Corte Inglés a comer . "Nosotros os invitamos", que quería decir, "os invitamos pero os pagáis vosotros la cuenta" (traducido del colombiano, o mejor dicho, del dialecto Peña).
Susana estaba sumamente triste por la marcha ese día de su hijo, y del relativamente poco tiempo que habían podido estar juntos gracias a su nuera
A la salida bajamos a la planta de juguetes.
El malcriado niño, de educación escasa y dudosa, y que como le contaba el hijo de Susana a su madre, le obviaba en todos los sentidos siempre que podía (ya que lo veía como un "pobre"), exigió toda clase de juguetes para satisfacer sus caprichos. Su madre, en una clamorosa indirecta, no dejaba de repetir, que debía ser una delicia vivir en una ciudad como esa y concederle a su hijo todos los caprichos que este tuviera (Un comentario de grosera engreída y de muy mal gusto, pero que además iba claramente dirigido a Susana ya que cuando su hijo empezó a vivir en Barcelona, no podía pagarle todos sus caprichos como la nuera hacía con su hijo)
Mientras estaba creciendo la lista de juguetes disparatados que compraba el hijo, con su madre in perder de vista a Susana, y riendo socarronamente por la escena, yo intenté llevármela a otro departamento para que no viese esa humillante situación. Para ella, pocas semanas antes le habían literalmente colgado el teléfono cuando les habia pedido ayuda, y ahora estaban despilfarrando a placer. Susana airada, se negó a dejar de ver esa escena
Una de las tonterías que acabaron pagando recuerdo que fue una espada laser de juguete, de unos 80 euros, algo increiblemente absurdo que en ningún caso iba a pasar de la aduana, pero que se compró exclusivamente para humillar a Susana
Su nuera, que ahí reconfirmé la envergadura tanto del odio y desprecio que tenía por Susana como su malísima educación, quiso rematar la faena para acabar de humillar a su odiada suegra..
"Uy cosita, no tengo a mano la tarjeta. Te importa pagarlo tú, cosita?"
"Claro cosita, lo que tú digas"
El coste que el hijo de Susana acabó pagando fueron 545 euros. Ese mismo día le había negado a su madre la centésima parte de esa cantidad. Susana quedó más que lívida y me pidió que nos fuéramos inmediatamente.
Bajamos la calle Portal del Angel, con Susana muy triste, muy cabizbaja y profundamente decepcionada por el espectáculo grosero e insultante que acababa de producirse
De repente aparece la nuera entre risotadas de júbilo para decir abiertamente entre carcajadas, que había llegado Javi, el amigo lunático y gorrón para pasar la tarde con ellos. El mensaje no podía estar más claro, en aquel último día en Barcelona, que explícitamente Susana había pedido a su hijo que lo pasasen juntos, él optó por pasarlo con su "amigo" Javi.
Personalmente incluso no descarto que la aparición de Javi nunca se hubiese producido, pero la nuera se lo lanzó a Susana porque sabía que eso la humillaría más aún y la ofendería profundamente como así fue. De hecho, varias veces le repitió entre risotadas de júbilo que Javi y él eran "enamorados", que era "su novio", mientras Susana se iba desmontando de la humillación y de la verguenza,
Nunca vi a Susana tan decepcionada, triste y humillada. Con un serio y creciente dolor de cabeza, decidió que fueramos a casa y de ahi, en una decisión bastante pintoresca, pasar la noche en el hotel Acevi Villarroel para no volver a ver ni al hijo ni a ese bicho ruin, manipuladora y mezquina que era su nuera
Y al mismo tiempo, mi madre cada vez en un estado más preocupante. Para poder bajar la escalera, yo tenía que coordinar varias cosas a la vez,un servicio para bajarla a la calle, con una silla eléctrica, ir a una tienda de alquiler de sillas de ruedas para alquilar una, y si era necesario contratar un taxi adaptado por si quería ir a alguna parte, todo con un coste importante, de mi bolsillo
A finales de septiembre 17, el estado de ánimo de Susana cambia otra vez súbitamente. Su hijo le comunica su intención de pasar unos días en octubre en la ciudad, con su esposa y el hijo de ésta. Tal expectativa, contribuyó de tal manera a cambiar su estado de ánimo que llegó a hacer algo profundamente insólito que nos causó un grave grave problema económico. Susana estaba increíblemente tensa ese día; y yo tb, y ella acabó incluso discutiendo acaloradamente con varias personas por motivos absurdos durante el concierto, para mi desconcierto total
En ese momento, Susana que se había gastado el importe de su parte del alquiler de dos meses , decidió invitarme a un concierto de los Rolling Stones en el Estadi Olimpic, muy posiblemente para celebrar la llegada de su hijo. La intención sin duda era buena, pero el resultado fue un completo desastre
Semejante ocurrencia, implicaba que yo tenía que pagar como fuese -y fue a crédito- su parte del alquiler adicional a la mía; lo que me supuso un problema de enormes dimensiones; que a ella la dejó literalmente en la ruina total.
Creo que no era en absoluto consciente del estado económico en el que se encontraba, ni ella ni yo. Pero como me dijo explícitamente, estaba convencida que iba a morir pronto, porque esos problemas de memoria que aparentemente sufría eran signo de una muerte inminente, algo completamente absurdo y que estoy convencido que "alguien", desde Colombia, le había metido esa idea ridícula en la cabeza.
Yo quedé aquí definitivamente superado por todo esto; y además con el postre añadido del estado de salud de mi madre, que yo intuía que era muy preocupante. A esto hay que añadirle el problema que se presentaba en el horizonte de una posible mudanza precipitada y costosa a otra vivienda para lo que pidió ayuda, inútilmente en los servicios sociales.
Para ello, Susana llegó incluso a contactar con una vecina suya en Diagonal, cuyo piso visitamos a principios de octubre. Para Susana fue muy emocionante regresar a su casa.Allí me di cuenta que esa vecina, propietaria de varios pisos en Sarriá, que según decía "era muy querida", le dió largas a encontrarle una vivienda , confirmándome que ésta, como muchos otros "amigos" que tenía Susana en Barcelona, eran en realidad meros conocidos que cuando Susana los necesitaba le daban la espalda sin contemplaciones.
En esa visita al piso de esta vecina , idéntico al suyo, y dúplex, Susana me comentó como si fuese lo más natural el mundo, que poco antes de su segunda fuga de Europa, Maria Carolina, tiró a su madre por las escaleras del piso, estando a punto de causarle una grave lesión. Eso según versión categórica de Susana, que a mí me dejó helado
Todos estos problemas además se veían agravados por unos crecientes dolores de cabeza, que parecían señalar que el tumor volvía a dar muestras de vida nuevamente
Las escaleras antes citadas que quise fotografiar
para no olvidar el incidente gravísimo
que en ellas causó su hija en las del piso superior
Susana perdió piso, patrimonio y todo lo que tenía a finales de 2008.
En un incidente que nunca debió producirse y que causó uno de sus hijos
Por si no fuese bastante ajetreo, cada vez además que llegaba una amiga suya a Barcelona, era imperativo acompañarla y para Susana mostrar su mejor cara, como si todas estas tensiones no se produjesen
Aquí con una amiga suya de la Universidad del Valle. Aquí curiosamente me enteré de parte de los motivos que la llevaron a estudiar trabajo social en esa universidad, que confirmé mucho después y que estaban relacionados indirectamente con quien era su "pareja" en 1989, un año después de su separación,pero eso lo contaré aparte
Mi madre cada vez más delgada a finales de septiembre. Para mí un cóctel sucesivo de incidentes que me superaban ya del todo